Enviado por Anonim@ el 10 de Abril de 2002:
ASÍ ESTAN LAS COSAS EN GRANÁ
Paseo De Los Tristes, Granada
En referencia a los recientes y desagradables hechos ocurridos en el
Paseo de los Tristes el pasado 15 de marzo el Sindicato Independiente de la
Policía Local ha dicho a los medios de comunicación, que felicitaban a sus
compañeros que con "escasos recursos humanos y técnicos, actuaron con una
profesionalidad digna de elogio dentro de la legalidad vigente." Los
disturbios se ocasionaron a las 16:00 de esa tarde.
A esa hora un chico hacía botellón en el Paseo de los Tristes con
sus amigos. Vio como llegaban varios, (muchos) coches de la Policía Local.
Comenzaron los silbidos de los presentes. Él no hizo nada. No vio nada. Unos
minutos después alguien dijo que tenían que abandonar el Paseo de los
Tristes. Se volvió y tenía detrás a un Policía Local, que con una
profesionalidad digna de elogio le dijo: "Fuera de aquí gilipollas" El dijo,
"bueno, ya me voy." El policía insistió: "que te vayas corriendo,
gilipollas" El chico se volvió para preguntar por qué. Recibió un golpe en
la
cabeza que le abrió una brecha de cuatro puntos. Sangraba, perdió la noción
de lo que ocurría debido al desproporcionado golpe.
Una chica veía como a su novio, dentro de la legalidad vigente, le
golpeaban en la cabeza. Ella grita que lo dejen en paz, y los policías, con
una profesionalidad digna de elogio, lo dejaron en paz, pero la rodearon, la
tiraron a un banco de piedra, y la sacudieron de tal forma que le partieron
el brazo, dentro de la legalidad vigente. Siguieron golpeándola por todo el
cuerpo. En la cadera, en la pierna. No podía levantarse. Gritaba,
desesperada, que pidieran una ambulancia. Los policías con una
profesionalidad digna de elogio le dijeron que no pensaban llamar a ninguna
ambulancia. Ella insistía: " no me puedo mover, al menos llévenme al
hospital en el coche patrulla." La dejaron tirada en el banco. El novio
sangrando, ella sin poder moverse.
Otro joven, va a interesarse por lo que le ocurrió a la chica. La
policía no lo golpea, pero lo detiene por llevar manchada la camiseta con
sangre de su hermano.
Un chico, que iba de los últimos observaba, como además de partirle
el brazo a una indefensa joven y la golpeaban sin compasión en la cabeza,
les dijo que la dejaran. De nuevo la policía con una profesionalidad digna
de elogio la dejaron completamente magullada, pero se fueron hacia el joven,
que recibió palos, golpes y azotes en todo el cuerpo, y quedó con una
hermosa herida en la cabeza, dentro de la legalidad vigente. Lo llevaron
detenido a comisaría. El padre no podía explicarse cómo su hijo se había
metido en ese lío. Sin embargo decía: "si ha hecho algo tendrá que pagar por
ello" Había atendido más a la versión de la policía que a la de su hijo. A
pesar de ello, cuando el chico le contó lo verdaderamente ocurrido, decidió
denunciar los hechos y hacer saltar la noticia a los medios de comunicación.
Tuvo suerte, pues el periódico local publicó la noticia. Al día siguiente
las televisiones locales reciben orden directa del Ayuntamiento de no emitir
la versión de los jóvenes ¿bajo qué amenaza, se pregunta uno?.
A las 17:00 ya estaba el Paseo de los tristes desalojado en su
totalidad.
A las 17:30, un grupo de jóvenes se acercó a dicho paseo a recoger
los puntos de las etiquetas de las botellas de un conocido refresco para
enviarlas por correo y así entrar en el sorteo de un viaje para una
promoción.
Al principio no los dejaron pasar. Una vez explicado el motivo de
su presencia allí, les permitieron, dentro de la legalidad vigente, pasar de
uno en uno, y sin que se pudieran acercar unos a otros.
Uno de estos jóvenes, vio como miembros de la policía local
introducían a golpe limpio a otro joven en un furgón policial. (Eran las
17:30. ya no había disturbios, ya no había amenaza, no había provocación por
parte de los escasos 20 jóvenes que quedaban en dicho lugar.) Protestó y se
fueron a por todo su grupo de amigos, que salieron huyendo. El tuvo la mala
suerte de tropezar y caer al suelo.
En ese momento siete policías lo rodearon, y con una profesionalidad
digna de elogio y dentro de la legalidad vigente, comenzaron a golpearlo a
destajo. Dentro de la legalidad vigente, le quitaron las gafas, las
arrojaron al suelo y las pisotearon. Dentro de la legalidad vigente, lo
introdujeron a golpes, en un furgón policial. Dentro de la legalidad vigente
le escupieron. Lo llevaron al descampado del Palacio de los Córdoba y
mientras lo introducían en otro coche le propinaron otra paliza de cinco
minutos, dentro de la legalidad vigente. Dentro de la legalidad vigente le
dijeron que lo iban a matar. Finalmente lo llevaron detenido a la comisaría.
Otro chico que hacía fotografías a una ambulancia, fue detenido por
la policía. Le quitaron la cámara. Todavía no sabe nada de ella. Dentro de
la legalidad vigente le esposaron (por hacer fotos), le abofetearon, le
introdujeron a palos en un coche, le llevaron al descampado del Palacio de
los Córdoba, y por observar lo que le ocurría al anterior joven, le
volvieron a abofetear hasta hacerlo sangrar. Ante su insistencia al pedir
las placas de los policías, con una profesionalidad digna de elogio, le
dieron una falsa 1492. ¿Les suena la fecha? (todo el mundo sabe que los
policías locales tienen una placa con tres dígitos) Este tuvo mucha más
suerte: No lo llevaron detenido a la policía.
Bueno, pues no contentos con esto, cuando se les pedían sus placas
identificativas, no las daban. Pues bien, yo tampoco me voy a identificar.
Que me busquen.
El periódico local al día siguiente publica que hubo cuatro
detenidos y dos policías heridos: "En un principio, durante una hora, se
actuó en el desalojo sin problema alguno, relataron fuentes de la Policía
Local. No obstante, un grupo de exaltados disconformes con la medida
policial, comenzó a lanzar botellas y vasos contra los agentes. Fue entonces
cuando se produjo la batalla campal entre jóvenes y policías que no duró más
de treinta minutos..."
¡Desde tele 5 llaman preguntando que qué pasó en la fiesta
pastillera del viernes!
A las ocho de la tarde, en la taberna el 22, nuevamente arremetieron
contra otros jóvenes. A uno de ellos le dijeron que se fuera a su casa. El
gritó que si lo que pretendían era echarlo de su barrio. Que llevaba varios
años viviendo allí. Un policía Local lo agarra del cuello. "no me los
soliviantes". Nuevas heridas hechas con una profesionalidad digna de elogio
y dentro de la legalidad vigente.
Desde aquí yo también me quiero unir a la felicitación del Sindicato
por la actuación de sus compañeros, puesto que como hemos visto por todo lo
que se ha relatado más arriba, no pudieron actuar con mayor profesionalidad,
digna de elogio, y dentro de la legalidad vigente, contra un chico que se
iba pacíficamente, contra un joven que les amenazaba con sacarles una foto,
otro que les amenazaba con unas etiquetas de un refresco, una chica que les
amenazaba con defender a su novio, otro que simplemente preguntó por el
estado de la chica, y otro chico, que les amenazaba con el error de pasar
por el lugar equivocado en el momento equivocado.
Y esto ocurre en un estado democrático de derecho. Es para perder la
fe, vaya.
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