Un pueblo que no conserva su patrimonio, y no me refiero solo al patrimonio monumental o urbanístico, sino su patrimonio cultural, sus tradiciones, sus costumbres, porque de lo mismo estamos hablando y es una misma cosa todo, un pueblo, digo, que no conserva su patrimonio es un pueblo condenado a no tener nada, a quedar vacío de contenido y de historia, a perder el recuerdo de los que nos precedieron, a olvidar todo lo que de grande y bueno fuimos, a desaparecer en suma.

G.A. COÍN, 1996