A QUIEN CORRESPONDA

 

LA HISTORIA DE COIN

 

 

 

 

 

I

La primera piedra para la construcción de este nuevo programa me la sugirió mi hijo Manolo. Uno de esos días, en los que de vez en cuando nos contamos cosas de la Historia de Coín, él me pregunta si es verdad que un día estuvo aquí don Miguel de Cervantes, lo que, según las crónicas, así fue; un solo día, el 19 de noviembre de 1594, añadiéndole yo, como dice la miscelánea, que aunque "nada hizo ni dijo, pero el Príncipe de los Ingenios era ya portador del Quijote". Hemos charlado también sobre las antiguas murallas que fueron derribadas en la toma de Coín, e incluso hemos hecho conjeturas de por donde discurría.

Incluso, alguna vez, le he contado historias, como hizo conmigo cuando fui niño mi querido mentor don Francisco Martín Martel -quien conseguía, con su maestría inigualable, dejarnos embobados mientras nos historiaba durante horas, añadiéndole al relato, con el gesto y su palabra, todo lo que de bonito y edificante necesitara-, como aquella del obispo malagueño don Diego Martínez de Zarsoza, quien fue, según cuentan también las crónicas, un modelo de severidad en la justicia, pero muy afectuoso con los pobres y sumamente caritativo; amaba a Coín de tal manera, que llegaron a llamarle el "Obispo de Coín", entregando aquí su alma a Dios, el 24 de junio de 1658.

 

 

Hemos recordado otras veces el tren de Coín, que se inauguró en 1912 y dio un gran impulso a la economía local, desapareciendo después de que los transportes por carretera aparecieran. Le he referido también aquel doloroso desastre del que fue víctima nuestra ciudad por una horrorosa tormenta que se descargó sobre la zona, y las aguas de los ríos, engrosadas con las del Nacimiento, inundaron el pueblo, quedando destruidas mas de 700 casas entre las del pueblo y el campo, 27 molinos de harina, 40 de aceites e innumerables desastres, aquella triste madrugada del 11 de noviembre de 1831.

En fin, nos contamos pasajes de nuestra historia y, la verdad, es que lo pasamos muy bien. Pues bien, hablando de todo esto, llegamos ambos a la conclusión de lo poco que sabemos, en general, de nuestra propia historia, de la Historia de Coín, y lo interesante que sería que desde quienes corresponda, se potencie su conocimiento, se intente acabar con nuestra ignorancia sobre ello (y me refiero a nuestra Historia con mayúscula); que se transmita a los más jóvenes, que los estudiosos sobre el tema, que los profesores en sus colegios, busquen la fórmula idónea y se preparen para transmitirla; que las nuevas fórmulas pedagógicas van por ahí, que lo más cercano para el aprendizaje y el estudio es nuestro entorno. Seguro que, como dice mi hijo Manolo, los niños lo agradecerán y seguro que, además, les encantará.

 

 

 

II

Bien es verdad que sobre Coín hay poca bibliografía específica, pero existen algunos libros y trabajos, existe cierta documentación que puede sernos útil para iniciarnos y profundizar en su conocimiento.

Quizás sea oportuno, llegado a este punto, citar algunas referencias que puedan servirnos, bien como agradecimiento a aquellos que algún día con su pluma y su talento nos trasmitieron sus investigaciones y su saber sobre nuestra tierra, bien al inteligente espectador que se sienta interesado en la historia de Coín, como primera guía para iniciarse en su estudio.

Es clásica la edición del profesor Guillén Robles, Historia de Málaga y su Provincia, publicada en 1874, donde aparecen innumerables citas de Coín; en ella se puede seguir de forma muy amena el devenir de nuestra ciudad a través de los siglos, considerando su autor, el origen árabe del primer Coín.

Otra referencia bibliográfica que nos puede aportar mucho es la Historia de Coín, escrita por don José Luis Estrada Segalerva y don Alberto de Messeman Titren y publicada en 1965, donde, de una manera más concreta sobre Coín, nos narran su particular historia.

Imprescindible joya bibliográfica es también aquel pequeño gran libro escrito en 1944 por el que fue conspicuo alcalde de Coín, don Bartolomé Abelenda Fernández, El lobo y la Oveja, donde cuenta las inundaciones de nuestro pueblo, por las aguas embravecidas del Nacimiento.

Digna de mención es la Geografía Médica de Coín (Málaga) publicada en 1957 y que recoge los trabajos de investigación que durante ocho años realizó el insigne Doctor don Antonio Montero Rodríguez.

 

 

 

 

 

De justicia es también citar aquí la serie de Monografías editadas por el Centro de Profesores del Guadalhorce, y entre ellas las Consideraciones en torno a la arqueología y la escuela del profesor don Juan Fernández Ruiz publicada en 1991 a propósito de las charlas pronunciadas en Coín para un curso de historia local, y el trabajo de los profesores don Manuel Jiménez Girón y don Francisco José Briales González, La Guerra Civil en Coín, publicado en 1993, planteándose el trabajo de investigación -llevado a cabo en colaboración con los alumnos-, como un acercamiento, a la vez histórico y didáctico, de esos trágicos años. Un brillante trabajo de los que escasamente se realizan en los colegios de la zona, al que aplaudimos y animamos para que se vuelva a repetir.

Recordamos también la Nueva Historia de Coín realizada durante el curso escolar 86-87 por los profesores del Colegio Carazony doña Francisca Cañete Andrades, doña Dolores Jiménez Ponce y don Juan Antonio Mancheño, coordinados por don Roque Naranjo Núñez.

Como trabajo especial acerca de nuestras ferias, el estudio del profesor don Angel Avellaneda Bertelli sobre La Feria de Agosto en Coín. En el 230 aniversario: 1765 - 1995, y que tuvo a bien enviarme mi buen amigo y compañero don José María Davó Fernández, con una nota que textualmente decía: "para que luego digan que Coín no es el centro del mundo, y su feria es más antigua que el Colegio de Abogados".

Y recientemente, pendiente de publicación, la brillante Memoria de Licenciatura del profesor don Bartolomé García Guillen, que hace por primera vez un Catálogo-Inventario de los fondos del Archivo Municipal de Coín (Siglos XVII - XVIII).

 

Entre otros de los trabajos de investigación, que se están realizando actualmente para su publicación futura, destacamos la paciente y rigurosa Introducción histórica de la Hermandad del Cristo de Vera Cruz de Coín, que está llevando a cabo, apasionadamente, el profesor don José Luís García Guillén, y el interesante estudio sobre el siglo XVI en estos contornos que prepara el profesor don José Antonio Urbano Pérez.

 

 

 Días pasados, me comunicaba el profesor don Roque Naranjo Nuñez, que tiene el importante encargo de la concejal de Cultura doña María Teresa Martín Montes, en una plausible iniciativa pública, de confeccionar una historia de Coín que actualice y ponga al día las anteriores; y que seguro, vendrá a contribuir, eficazmente, a nuestro manifestado deseo de conocer mejor nuestro pasado y nuestra historia.

 

 

Ahí están, afortunadamente, y tenemos que agradecer siempre, los particulares trabajos de lo que denominamos en Coín lo nuestro, de don Bonifacio Villalobos, don Antonio Domínguez Sanmartin, don Francisco Torres Romero quienes, en un esfuerzo solitario, nos recuperan costumbres en desuso, diccionario de genuinas palabras coineñas, y cuantos datos de importancia y utilidad pueda servirnos en el propósito de saber mejor cómo éramos y quiénes somos.

Y aquí está también don Cristóbal Torres García, Decano de los estudiosos sobre Coín e insigne investigador que desde hace mas de treinta años viene realizando, con ejemplar rigor, sus trabajos de estudio, recopilación y recuperación de nuestra historia a través de los archivos de todo el mundo y referente obligado, por su saber, para todo aquel que seriamente quiera estudiar nuestro pasado histórico, y persona a la que algún día Coín, deberá tributar con el respeto y consideración que se merece su agradecimiento por ello.

El conocimiento y saber de don Francisco Jiménez Granados, querido Maestro de varias generaciones y parte viva de nuestra historia reciente, en cuyos archivos puede estudiarse, por ejemplo, desde el tiempo y la climatología de los últimos cincuenta años, a nuestra geografía en ese precioso mapa identificativo de nuestras huertas y parajes que dibujo para los niños de su escuela.

Y, por último, esa pequeña joya (que tenemos que recuperar para nuestro acervo) que son aquellos entrañables Apuntes históricos de Coín que, a instancias del culto abogado don Juan Santos Gutiérrez, del que siempre hay muchisímo que aprender, sirvieron de manual en las escuelas "realizado por los Maestros Nacionales de esta localidad don Luis Sánchez Vidal y don Sebastián Villalba Díaz, a petición de la Delegación de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad, con motivo de la Fiesta del Libro", el 23 de abril de 1956. Y de los que no me resisto a transcribir sus dos primeros párrafos, porque en ellos se resume gran parte de lo que queremos proponer:

"A vosotros queridos niños, van dirigidos estos apuntes históricos de Coín. La iniciativa de ellos corresponde a don Juan Santos Gutiérrez, abogado y delegado de Cultura del Excmo. Ayuntamiento, el cual sabiendo que lo más conocido es lo más amado, y comprendiendo la historia de Coín y su importancia, pretende se ponga a vuestro alcance mental, con objeto de avivar el sentimiento y amor por la patria chica, que ha sido cuna del nacimiento de vuestros mayores y de vosotros."

"Es preciso sepáis, que cada muro, cada piedra, montículo, llano, vereda, casa, valle, etc. que pisáis, fueron sellados con la sangre de héroes y mártires al escribir las más brillantes paginas de la Historia, unos hombres que no sólo eran entendimiento, sino voluntad y corazón para realizar tales empresas de valores eternos."

 

 

 

Perdónenme si algún otro trabajo publicado o por editar se ha omitido; invito a quien corresponda y pueda tener referencia de otros, dignos de mencionar, a que me los haga saber con objeto de, algún otro día, ampliar los que ahora citamos en esta reseña, que no aspira a ser definitiva ni exhaustiva, sino que, por el contrario, sólo pretende contribuir a una primera aproximación para aquellas personas que deseen acercarse a nuestra propuesta : que enriquezcamos el espíritu conociendo nuestra Historia.

 

III

De la historia de Coín rezuma todo el sentido poético de la Historia misma. Nuestra historia tiene preciosos pasajes, bellísimas acciones personales y colectivas, comportamientos heroicos, como el de su resistencia a la invasión cristiana, que hizo de Coín la Numancia agarena, y estableciendo una relación indudable entre la Historia y la Poesía-Mitológica. "la Poesía presidió el nacimiento de lo mitológico y sin mito no habría Historia".

Ben Azhari nos dejó escrito que "Dacuan es el castillo de Coín, ciudad fundada sobre los cimientos de la población romana", sirviendo este manuscrito de base para que los autores de la citada Historia de Coín, confirmen " la certeza de que el nombre de Coín no desciende de su castillo, sino del nombre de la urbe", y defienden los mismos autores -en contra de la creencia actual sobre nuestros orígenes-, un Cohin milenario, una ciudad que perteneció al Imperio turdetano en el inicio, que posteriormente los romanos llamaron Lacibis, para luego transformarla los musulmanes en Lacobin o Cuhin. A su docto parecer, "los agarenos no fundaron la ciudad, que llevaba ya milenios de existencia, pero justo es reconocer que le dieron un nuevo esplendor".

Coín era en la España islámica uno de los baluartes más poderosos en la defensa malagueña, y figuraba a la cabeza de los 258 pueblos árabes de nuestra provincia. Su agricultura estaba sumamente desarrollada y, en medio de tal opulencia económica, se introdujeron los judíos, quienes impulsaron notablemente el comercio y dominaban las transacciones del Coín musulmán, contribuyendo al mayor realce de la cultura. "Y un hijo de Coín el judío Salomon Ben Gabirol, escribió obras notables", cánticos que le valieron el nombre de Imanuel Aboad, el poeta clarísimo.

 

 

 

 Entre un Abu Amer, catedrático de Granada, un Alsahili, el nuevo Plutarco, un médico como Jahye, o un historiador como Ahmad, brilla también con luz propia Albaholi, emparentado con el trono de los Abdeluahed de Coín y que fue uno de los exegetas más preclaros del Islam.

 

 

Recordamos gustosos, la bellísima historia de amor y poesía del moro Abindarraez y la hermosa Jarifa, hija del alcayde de Coín -de cuyo romance, por cierto, tiene escrito mi querido amigo y catedrático don José Villalobos un excelente trabajo, que tenemos ambos el compromiso de editar algún día-. Descendiente de los Abencerrajes, Abindarraez, cuando venía a visitar a su amante, cayó preso de Narváez, quien, conmovido por el amor del mancebo, le dejo seguir viaje bajo palabra de honor de que volvería para sufrir su suerte, ya que debía considerarse su prisionero. Y así fue como Abindarraez llegó a Coín y vio a su Jarifa. Cumplió lo prometido regresando a presencia de Narváez, pero en compañía de su amada, que había abandonado padres, riquezas y honra para correr la suerte infausta del joven Abindarraez. Narváez les perdonó la esclavitud y gozaron de indulgencia, volviendo juntos, la feliz pareja, al lado de los suyos para siempre (o hasta que el nombre reciente de una nueva calle en este pueblo los ha separado en el recuerdo).

 

 

IV

Sin embargo, la guerra continuaba y el avance de la Reconquista se hacía sentir; y si debo escoger ahora, de entre todas, un pasaje de nuestra mas bella historia, elijo la mítica resistencia y conquista de Coín, de la que existe su recuerdo en la sillería del coro de la catedral de Toledo.

 

 

 

 

Hallándose en Córdoba los Reyes Católicos, debatían con su Consejo sobre la necesidad de continuar la guerra contra los moros en el Reino de Granada, decidiendo, a la vista de las razones esgrimidas por algunos de los caballeros y capitanes allí reunidos, que era conveniente poner sitio sobre alguna villa importante de las de este. Vacilaron entre Coín y Álora, pero conocedores de las fuertes defensas de Coín y temerosos de un posible fracaso, optaron por la segunda porque, según nos cuenta una crónica de la época, "tomada aquella, costaría menos trabajo y dificultades la de este castillo amurallado coinense".

 

 

En la conquista de Coín el 27 de abril de 1485, la ciudad demostró un espíritu heroico, y "la toma de Coín puede considerarse como la victoria de más relieve para los cristianos en la última fase de la Reconquista. Debemos tener en cuenta que ni Málaga -pese a su heroísmo y sus sacrificios-, y menos aún Granada, llegaron al grado de resistencia que ofreció Coín, que tenía medios muy inferiores para defenderse. El holocausto de Coín debe considerarse como una página gloriosa escrita por unos valientes y que pertenece, por derecho propio, a la historia de nuestra Andalucía".

Y en el momento álgido de la toma de Coín, dos figuras sobresalen con la grandeza de los valientes : uno, el heroico caudillo Hamet el Zegri, alcaide de Ronda, que al enterarse del desánimo de los moros coineños al derribar las lombardas parte de las murallas del castillo, reunió sus huestes con el siguiente discurso : "musulmanes : ahora quiero ver quien se apiada de las mujeres y de los niños de Coín, a los que amaga la muerte y el cautiverio. Aquel a quien moviese la ley de Allah, sígame, que estoy resuelto a morir como moro en socorro de moros". Y, cuando el Zegri llegó con sus Gomeres y vio las murallas de Coín aportilladas y sus defensores exhaustos, no dudó, y atropellando los puestos cristianos, irrumpió por la brecha en la ciudad, infundiendo a sus amedrentados vecinos un nuevo brío. Penetrando entonces, por los muros calcinados de Coín, el indomable espíritu del heroísmo numantino.

 

 

 

Y frente a Hamet el Zegri, el no menos grande heroísmo del caballero cristiano don Pedro Ruiz de Alarcón: "corría por sus venas la nobleza de su sangre y por su ilustre casa la militar hidalguía, que logró los aplausos inmortales de su fama venciendo peligros, aventuras militares y guerreros esfuerzos, llegando a la cumbre de la gloria pisando las espinas y abrojos de varios riesgos a los que se expuso, regando su sangre las calles de Coín en defensa de la fe católica y cristiana religión, sirviendo con fidelidad a ambas Magestades, inmortalizando su fama en todos los coinenses, y su gloria, en su descanso eterno".

 

Don Pedro Ruiz de Alarcón, capitán de la guardia personal del Rey, al mando de sus hombres se anticipó al combate; tomando mantas y otros pertrechos defensivos, entraron en la villa por el portillo que habían dejado abierto las lombardas, comenzando a pelear con los moros que encontraron a la puerta de la villa y hasta llegar al mismo centro del amurallado Coín. Emboscados por la morisca y esperando el socorro de los cristianos, los retrajeron peleando hasta una plaza que llamaban Baja, a la cual, por ser principal del castillo, sobrevinieron de repente muchos moros de aquellos Gomeres. Viendo pues, que quienes le acompañaban le volvían la espalda y le requerían a abandonar, les gritó Ruiz de Alarcón : "no entré yo a pelear parar salir de la pelea fullendo".

 

 

No cabe duda que, para los historiadores, la caída de Coín marcó el ocaso del Reino de Granada y que la tenaz resistencia de Coín retrasó en dos años la liquidación de la dominación musulmana en España.

Cuando, una vez tomada Coín, fue destruida totalmente a manos de sus sitiadores, y los Reyes, don Fernando y doña Isabel, levantaron su sitio de estos talados lares y se dispusieron a la toma de Málaga, ya no quedaba absolutamente nada de aquel florido pensil, de aquel paraíso ameno que había sido Coín.

Más de dos años después se comenzó la reconstrucción y el repartimiento de Coín, "la Villa de las tres mil huertas", pero esa es otra historia que dejaremos para mejor día.

 

 

 

 

 

V

Sirvan las de hoy como reflexión y llamada de atención sobre la necesidad de recuperar para nuestro saber y cultura colectivas la Historia de Coín, de impulsarla, retomarla, transmitirla, e ir creando también, por quienes corresponda, públicos y privados, la infraestructura necesaria para que podamos disponer pronto de un completo archivo histórico que no tenemos; y este programa, en palabras de don Fernando de Hermosa Santiago en 1851, "con el objeto de que pueda servir algún día para escribir una historia lo más completa posible de la antigüedad, origen, progreso y acontecimientos de esta población, una de las más notables de la provincia de Málaga" que es Coín y, "a la que estimo como mi Patria".

 

 

 

 

José Manuel García Agüera

Coín, noviembre de 1996

 

 

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