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A QUIEN CORRESPONDA |
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LA CASA DE DOÑA MARIA GONZALEZ |
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Fue doña María González una de las personas más bondadosas que ha dado la historia de esta ciudad, siendo tal su generosidad con todo aquel que la conoció, y aún con quienes no llegaron nunca a conocerla, que fue regalando en vida toda su fortuna, hasta quedarse sin nada al final de sus días. La guerra la despojó dramáticamente de sus seres más queridos, su esposo y sus dos hijos. Es prueba de sus buenos sentimientos con todo el mundo el hecho de que aún sabiendo quienes les asesinaron, jamás los denunció. Le concedió la Providencia el don de la larga vida, empleándola ella en mantener viva la memoria de los suyos y hacer siempre el bien a su alrededor. Mujer de buen carácter y gran simpatía personal, profundamente religiosa, consiguió el consuelo deseado en la oración y el recogimiento. La recuerdo, sentada siempre, en su mesa de camilla junto al balcón mirando los jardines de la Alameda, con el rosario en la mano y atareada en cosas del espíritu.
La casa de doña María González en la Alameda es de las más conocidas de Coín; siempre que vemos una foto de la acera del Ayuntamiento aparece en ella, es la situada a su derecha, de tal forma que es imposible contemplar la Alameda sin que su presencia no se haga notar. Su fachada señorial de espectacular belleza, integrada perfectamente en su entorno con la solidez de la arquitectura del XIX, contribuye especialmente, como clásico referente, a la mejor estética del lugar.
Después de la Guerra, doña María González, en otro acto de generosidad, donó su casa al Obispado de Málaga para que éste, después de su muerte, convirtiera esa donación y la utilizara en obras de caridad para beneficio de los más necesitados de su pueblo. Cuando doña María González falleció, en agosto de 1978, a los 96 años, la Iglesia en general y el Obispado de Málaga, en particular, traicionó su voluntad, y en un acto, vulgarmente terrenal y mercantil, vendió deprisa el inmueble, cogiendo el dinero de la venta y sin que nunca más se supiera. Desde aquel momento, esa casa comenzó a deteriorarse por el abandono y dejadez de sus nuevos dueños, hasta tal punto que es una vergüenza el estado en que se encuentra, sin que se haya hecho nunca nada para remediar su deterioro. Un edificio, una fachada en estas condiciones, es un atentado contra la estética, la belleza y también un atentado al respeto de nuestros conciudadanos, al esfuerzo de los demás, a Coín. Un edificio como el que hablamos, por sus características, por su construcción, enclave y significado histórico en el urbanismo de nuestra ciudad -además de estar al lado de la Casa que nos representa a todos los coineños como es el Ayuntamiento-, no merece el olvido al que se le está sometiendo, requiriendo urgentemente, por quien corresponda, la atención debida para su mejor recuperación.
Es inaudito, y hasta sospechoso, que ni siquiera se haya blanqueado nunca, desde la muerte de doña María González hace ya cerca de veinte años, su fachada, y que su inigualable balconada haya servido tan sólo para soportar los carteles electorales del Partido Andalucista, hoy en el poder municipal. Ahora, cuando me entero que ha sido presentado en el Ayuntamiento escrito de sus actuales propietarios solicitando permiso para su demolición, no puedo, por menos, que llevarme las manos a la cabeza y decir aquí, alto y claro, que no sólo es inconcebible tal solicitud, sino que será una gran irresponsabilidad política y cultural acceder a ello. Y no vale decir, para engañar a los bobos, que después de su demolición se va a reconstruir igual su fachada, porque eso es imposible y porque, además, siempre que se ha dicho nunca se ha hecho. Es simplemente un fraude en su sentido más académico, o sea, engaño hecho con malicia, mediante el cual alguien perjudica a otro y se beneficia a sí mismo, y ese "otro", no lo olvidemos, somos todos nosotros y nuestra ciudad. Esa casa y su fachada, símbolo y emblema de nuestra mejor arquitectura, demanda urgentemente una llamada de atención, que se adecente, que se adopten, por quienes corresponda, las medidas de aseguramiento, protección y reformas necesarias para devolverle su hurtado esplendor y, sobre todo, evitar a toda costa, por quienes corresponde -Ayuntamiento, propietarios y también todos nosotros-, que pueda convertirse algún día en escombros. José Manuel García Agüera Coín, noviembre de 1.996.
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P.D. : Días después a la emisión televisiva de este programa comenzaron las obras de demolición total del inmueble, originándose por ello una gran polémica que ha servido para tomar conciencia ciudadana de la importancia de nuestro rico patrimonio y la responsabilidad de su conservación.Hoy, mas de un año después de haberse convertido en escombros el edificio, su solar permanece en el mismo estado contribuyendo a la fealdad del lugar. |
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FOTOS TOMADAS POR G.A. DURANTE LA DEMOLICION DE LA CASA DE DOÑA MARIA GONZALEZ QUE EMPEZARON EN DICIEMBRE DE 1996 Y TERMINARON EN ENERO DE 1997 |
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