Si tú, viajero del espacio y gente de paz, has llegado a este lugar, mi tierra, que sirva esta llama de saludo y bienvenida y te alumbre en tu visita.

Aquí encontrarás un poco de todo para alimentar el espíritu y, paseando, conocerás un pueblo hospitalario y culto que ama, por encima de todo, su ciudad. Después, cuando prosigas viaje, te quedará para siempre el deseo de volver.

Entra poniendo tu mano en el fuego